Jaipur - India

4/14/2010

Lo primero que llama la atención de la colorista ciudad de Jaipur son sus fachadas de color rosa. Así lucen las casas desde 1853, año en el que la ciudad se "vistió" de este color para recibir por todo lo alto al príncipe Alberto de Gales.

Los habitantes de Jaipur son amables y hospitalarios. A la hora de tratar con los vendedores es imprescindible el regateo, so pena de que nos tomen el pelo.

Las murallas de Jaipur encierran la Ciudad Vieja, cuyas calles se distribuyen en nueve cuadrados, que evoca un aniguo mapa hindú del universo. En el centro de esta cuadricula, -hogar de Shiva, dios de la destrucción, según la tradición- se erige el Palacio de la Ciudad de Jaipur, una pequña ciudad en sí misma. Imprescindible visitar el Moon Palace, el edificio más antiguo del citado palacio, que cuenta con bellas dependencias, patios y portales.

El palacio cuenta también con un curioso observatorio astrológico, denominado Jantar Mantar. El Palacio de Los Vientos o Hawa Mahal (En la segunda foto) es una edificación de color rosa con 953 pequeñas ventanas, destinada a que las mujeres del harén miraran a la calle.

Otros fastusos palacios dignos de ser visitados son el Castle Bijaipur y el Deogarh Mahal. Al norte de la ciudad encontraremos el imponente Palacio de Amber , antigua residencia del rajá local Man Singh, que se erige sobre la localidad del mismo nombre. Para llegar a lo más alto de esta lujosa residencia de fastuosos salones, columnatas y mosaicos, lo mejor sin duda es hacerlo a lomos de un elefante. Merece la pena.

De interés para el viajero es también el Parque Nacional de Ranthambore, al sureste de Jaipur, que cuenta con una gran reserva de tigres.

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