Roma. Parte I: El Coliseo

5/13/2008


Roma. Coliseum
Cargado originalmente por Quim Bahí
Fascinante, esta es la palabra que mejor define mi viaje a Roma. Desde el momento en que aterricé, pensé que sería como otra ciudad que ya había visitado anteriormente de Italia, pero me equivoqué. Tras un, no muy largo viaje en avión, tomas un tren directo desde el aeropuerto a Roma ciudad. Si ya has visitado anteriormente Italia, verás que vayas donde vayas los servicios públicos no se cuidan excesivamente y, por qué no decirlo, tampoco se controlan mucho, entre nosotros, puedes comprar un viaje de ida, no validarlo y te sirve para la vuelta al aeropuerto, por ahora no me ha ido mal, y la verdad por el precio que tienen merece la pena arriesgar.

Bien, prepárate un pequeña guía de recorridos a realizar, te puede valer casi cualquiera, ya que Roma es una ciudad que en cada rincón tiene algo con lo que puedas sorprenderte y admirar, te recomiendo que lleves calzado cómodo y estés dispuesto a patearte la ciudad de punta a punta. Mi primera parada fue El Coliseo, majestuoso, crees que es suficiente admirarlo desde fuera desde cualquier punto y al ver las colas crees que total, son ruinas y que poco más puede tener por dentro, te equivocas, tan sólo esperé diez minutos, y justo cuando subes las escaleras para acceder a su interior, te asomarás un poco hacia el anfiteatro y te quedarás parado, mirarás a lo que queda de los pasillos interiores y seguro que no pararás de mirar hacia arriba y a todos los lados, irás girando sobre ti 360º para no perderte ni un solo rincón de las antiguas gradas su interior y hacerte una idea de cómo habría sido cuando estaba en su esplendor. Intenta por unos minutos mirar sólo la parte central del anfiteatro, donde se ven los antiguos pasillos que comunicaban los habitáculos de gladiadores, cristianos y leones, e imagina lo que el hombre era capaz de construir sólo para admirar el espectáculo de gladiadores luchando o peor aún cómo los leones devoraban a personas. Por unos momentos serás capaz de rememorar por medio de las típicas películas de romanos cómo el gran clásico Espartaco, ese público repleto de entusiasmo, gritando y pidiendo al emperador que perdone la vida o no a algún perdedor. Admira cómo los romanos han sido los mejores arquitectos reconocidos a lo largo de todos los tiempos, ¿cómo conseguían edificar semejantes monumentos y que permanecieran majestuosamente tantos siglos en pie?
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Como curiosidad antes de marcharte, imagínate y esto sí que es complicado: cómo diantres llenaban aquello de agua y hacían batallas de barcos! Si te ocurre como a mí, que dejas los pasillos interiores del Coliseo para el final, podrás encontrar en sus pasillos breves exposiciones de frisos, columnas o esculturas en muy buen estado de conservación, merece la pena detenerte pero sinceramente, si eres un poco impaciente como yo, irás directamente a ver su interior y pasarás de largo por los pasillos. Aunque la visita puede ser en principio breve, porque tan sólo se puede acceder a unas determinadas zonas del anfiteatro, creo que es un monumento cuyo interior merece la pena visitar al menos una vez. Tras esta visita, me puse en camino y decidí hacerme la foto de turno para el recuerdo y porqué no que también saliera el Arco de Constantino, te tropiezas con él al salir, pero la verdad aunque grandioso nada comparable con el fondo de la foto, el Coliseo.

Mi siguiente parada fue el Palatino, la verdad que en cuanto te vas aproximando, te puedo decir que la impresión del Coliseo se va desvaneciendo. Continuará ...

Publicado por Admin en 15:28
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